¿Cuáles son los beneficios de la evaluación?

Cada vez se habla más habitualmente de la evaluación, pero, ¿conocemos cuáles son los beneficios de una cultura de la evaluación verdaderamente ambiciosa?

La evaluación debe verse como una gran inversión en aprendizaje. En un mundo cambiante y complejo, aprender sobre el funcionamiento de nuestras sociedades y las consecuencias de nuestras decisiones es siempre una estrategia inteligente.

Más allá de su papel como palanca de aprendizaje, la evaluación tiene una gran utilidad social. Aporta conocimiento útil sobre las políticas más beneficiosas, permitiendo así enfocar los esfuerzos en la resolución de los problemas más acuciantes.

La información es poder, y a más información, mejor toma de decisiones. La evaluación permite a los/las decisores/as decidir en base a la evidencia, minimizando los errores y maximizando las posibilidades de éxito de cualquier iniciativa.

La evaluación juega un papel protagonista en la búsqueda de la transparencia y la rendición de cuentas, permitiendo una interacción de confianza entre la sociedad y las distintas administraciones.

Unido a lo anterior, una administración abierta fomenta la participación de la ciudadanía a todos los niveles. La evaluación permite abrir el debate, incrementar la motivación y facilitar la información necesaria para una participación fructífera.

En una época de grandes retos sociales, la eficiencia y la gestión innovadora por parte del sector público es vital. La evaluación permite identificar las posibles mejoras, así como priorizar las políticas más eficaces y eficientes.

En definitiva, la evaluación beneficia a la sociedad en su conjunto, sirviendo como interlocutor entre una ciudadanía participativa, unas administraciones innovadoras y transparentes y una cultura avanzada del conocimiento y de la digitalización.