La importancia de los indicadores de seguimiento en la evaluación de políticas

Para la evaluación de una política pública o un programa es fundamental disponer de un sistema de indicadores de seguimiento que permita informar sobre el estado de la implementación y los resultados de la misma en un momento determinado.

El sistema de indicadores debe definirse al tiempo que se diseña la política o programa a evaluar. Los indicadores deben ser concretos, medibles, orientados a evaluar la consecución de los objetivos de la política o programa, y deben permitir además su revisión y actualización periódica. Asimismo, para cada indicador es necesario determinar el valor de referencia o inicial y unos hitos o valores objetivo que permitan evaluar si la política está avanzando de forma adecuada y si se está obteniendo los productos y resultados previstos.

El sistema de indicadores debe diferenciar entre los siguientes tipos:

  • Indicadores de contexto: permiten controlar la evolución del contexto socioeconómico en el que se desarrolla la política o programa (ej: tasa de paro juvenil)
  • Indicadores de ejecución o implementación: miden las consecuencias directas e inmediatas de la puesta en marcha de la política o programa (ej: número de beneficiarios del programa)
  • Indicadores de resultados e impacto: permiten evaluar la contribución de la política o programa a la consecución de sus objetivos (ej: tasa de inserción).

Por último, es necesario que el cuadro de indicadores definido se enmarque dentro de un sistema de seguimiento y evaluación más amplio que, además de garantizar la recogida de datos, la disponibilidad de fuentes de información objetivas y accesibles y la metodología para el cálculo de los indicadores, identifique a los actores encargados de realizar y supervisar el seguimiento y evaluación de la política, así como la periodicidad con la que debe realizarse.