¿Qué es una evaluación?

El debate sobre la evaluación de políticas públicas se ha rearmado en los últimos años, situándose entre las principales prioridades de numerosos gobiernos e instituciones a todos los niveles. Pero… ¿a qué nos referimos con evaluación?

Toda política pública se pone en marcha con la intención de resolver problemas y necesidades de la sociedad. No obstante, sin un seguimiento preciso de sus objetivos y resultados, cualquier intervención corre el riesgo de fracasar en su cometido.

La evaluación de políticas públicas se ha popularizado en los últimos años como una forma de abordar esta necesidad. Nos permite guiar el buen funcionamiento de las políticas, destacando las buenas prácticas y advirtiendo de los puntos a mejorar.

Para una definición más formal, nos remitimos al Ministerio de Política Territorial y Función Pública:

“La evaluación de políticas públicas es un proceso sistemático y razonado de generación de conocimiento, a partir de recopilación, análisis e interpretación de información, encaminado a la comprensión global de una intervención pública -sea ésta una política, plan, programa o norma-, para alcanzar un juicio valorativo, basado en evidencias, respecto de su diseño, puesta en práctica y efectos (resultados e impactos) ”.

Para evaluar, se recoge toda la información relevante, se plantean marcos teóricos y se aplican diferentes técnicas cualitativas y cuantitativas para tratar de analizar si una política es adecuada para la resolución de determinado problema.

Por supuesto, ninguna evaluación es viable sin buenos datos: el recurso más vital. La digitalización y el avance de las técnicas cuantitativas han supuesto un gran impulso en este sentido, haciendo aflorar conocimiento que hasta ahora permanecía sin explotar.

La evaluación debe verse como una inversión: permite conjugar una mayor eficacia, eficiencia y flexibilidad del sector público con una mejora de la transparencia y la rendición de cuentas ante la ciudadanía. Mejores actuaciones acercan las instituciones a la sociedad.

Cualquier política es evaluable, desde un programa de empleo hasta una estrategia de lucha contra la pobreza. Para ello, es preciso abordar una inversión inicial en aprendizaje, que permitirá hacer un uso eficiente de los recursos públicos.

En definitiva, la evaluación de políticas es una de las herramientas más valiosas para una sociedad centrada en el aprendizaje y el conocimiento y comprometida con un Estado del Bienestar ágil y eficiente.